lunes, 27 de septiembre de 2010

Star Wars: The clone wars



Por Raúl H. Pérez Navarrete



Luego de la aparición de El ataque de los clones en el 2002, el segundo episodio de la saga de la Guerra de las galaxias, se transmitió por televisión la serie de dibujos animados Star wars: clone wars, dirigida por Genndy Tartakovsky, el creador de El laboratorio de Dexter y de la excelente Samurai Jack, serie que sin duda le abrió las puertas al universo de George Lucas. Ubicada entre los episodios segundo y tercero, Clones wars narra las aventuras del padawan Anakin Skywalker y su maestro, el jedi Obi Wan Kenobi, quienes se encuentran sumergidos en la guerra entre la República y los sistemas separatistas. Tres años después de la serie, el 2008 vio el estreno de la cinta Star wars: the clone wars, que ese mismo año se convertiría en la serie del mismo nombre. La cinta es importante pues, además de contar episodios que ocurren entre las cintas, aporta nuevos personajes, siendo sin duda la joven Ahsoka Tano, la padawan de Skywalker (ahora convertido en jedi), el personaje más trascendente. Al igual que la cinta, la serie fue animada por computadora contando nuevamente con la dirección de David Filoni y del mismo diseñador de la serie de 2003, Kilian Plunkett.




Recuerdo que tuve conciencia de la “guerra de los clones” con la aparición de las nuevas cintas de Star wars. Los subtítulos de mi versión de Una nueva esperanza, la cinta de 1977, hacían caso omiso de este episodio cuando es mencionado en un diálogo entre Obi Wan Kenobi (Alec Guiness) y Luke Skywalker (Mark Hamill), el hijo de Anakin. Este episodio, como dije, pasó para mí inadvertido hasta el estreno de El ataque de los clones, donde se narra el origen de los stormtroopers, los soldados al servicio del Imperio en las primeras tres cintas, llamados ahora “clones”, a partir de este segundo filme. Creados por los “clonadores” del planeta Kamino, a partir del ADN del caza recompensas Jango Fett (padre de Boba), los clones se convierten en la principal arma de la República en contra de los sistemas separatistas, para más tarde combatir a los rebeldes bajo las órdenes del emperador.




Bitácora de guerra


Además de la excelente animación, la serie profundiza en la psique de los protagonistas (Anakin, Obi Wan y Ahsoka) así como en las relaciones entre estos y con el resto de los personajes y organizaciones (el senado, el consejo jedi, los líderes de diversos sistemas).



Anakin



Al igual que la serie de 2003, The clone wars presenta interesantes guiones que recuerdan por su originalidad a series como Batman: the animated series, The last airbender y la ya mencionada Samurai Jack. Curiosamente, salvo Batman, todas las series arriba citadas cuentan una sola historia dividida en varios episodios.



Ahsoka


Algunos de estos capítulos dejaban en segundo plano a los protagonistas para explorar las vidas de otros personajes como Boba Fett (“Trampa mortal”, episodio 20 de la segunda temporada), quien busca venganza por la muerte de su padre a manos del maestro jedi Mace Windu, o la psique de los mismos clones, como en el capítulo 10 de la segunda temporada, “El desertor”, sobre un clon que deja el ejército y forma una familia, lejos de los conflictos de la República.



Fotograma de "El desertor"


Por otro lado, están los episodios que abiertamente hacen homenajes cinematográficos, como los episodios sobre la bestia de Zillo, que hacen un guiño al cine kaiju, o a la cinta Siete samuráis, de Akira Kurosawa (a quien George Lucas admira) en el episodio “Cazadores de recompensas”.



Fotograma de "El monstruo de Zillo ataca de nuevo"



A fin de cuentas...

Producto oportunista o no, la serie es inteligente y entretenida, además de poseer una evidente calidad. George Lucas es uno de esos personajes que logran convertir todo lo que tocan en oro, algo que lo asemeja a los Beatles hoy en día: no importa lo que hagan, sus fieles seguidores estárán siempre ahí con la cartera abierta.



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