lunes, 27 de julio de 2009

Viajes


Por Raúl H. Pérez Navarrete

Viví hasta los 13 años de edad en Panabá, un poblado del oriente del estado de Yucatán. Me mudé con mi familia a mediados de 1996 a la ciudad de Mérida (lugar donde nací) y en el mes de septiembre de ese mismo año cursaba ya el segundo grado de secundaria en la Escuela Modelo.

Cuando era niño la lectura (en mi casa siempre hubo libros a mi alcance gracias a mi abuela paterna), la música de los Beatles, las primeras películas que vi y la visita a varios museos de la capital yucateca, entre ellos el MACAY, me hicieron ver que la realidad se extendía más allá de de los límites de mi poblado y por un tiempo la ciudad de Mérida me pareció el centro del mundo.

Todo cambio es difícil y para mi familia y para mí no fue la excepción. Durante los primeros años viajaba constantemente a Panabá. La vida en Mérida me resultaba incómoda. Con el paso de los años los papeles se invirtieron pues ya prácticamente no tenía vínculos con el lugar donde crecí. Los viajes que realicé desde entonces han sido esporádicos, no así los del resto de mi familia.



* * *


La tarde del domingo 12 de julio recibimos una llamada en la que nos informaron del fallecimiento de un amigo de la familia. A las cinco de la mañana del día siguiente, mis papás, mi abuela paterna y yo salimos rumbo a Panabá para asistir al entierro.

Llegamos alrededor de las ocho, la casa lucía tranquila y el único sollozo era el de la menor de las hijas. Me impresionó la tranquilidad del lugar e incluso los nietos aseguraban que “papi está durmiendo”.

En la iglesia el padre dijo que “el dolor es una viso de la muerte” cuando explicó el inevitable fin de la vida como parte de la frágil condición humana. El ataúd descansaba al pie del altar y un par de golondrinas sobrevolaban en círculos en el interior del templo.

Bajo un sol intenso se llevó a cabo el entierro. Tumbas prácticamente sin sombra. De nuevo la serenidad.

Ya en la carretera, la lluvia a lo lejos parecía un velo gris sobre el horizonte; varios kilómetros después, en las nubes se dibujaron figuras caprichosas. Creo que fue Baudelaire quien dijo que “sólo la muerte es real…”


2 comentarios:

Junie dijo...

Hola :D, pues espero antes que nada qe estes muy bien jejeje... ya disculparas mis ausencias y altibajos aqui en la blogosfera XD! pero como ahora pss ya diske trabajo no me da mucho tiempo, muy aparte de que ya me encargo de otras cosillas jeeje. Bueno, la entrada para tratarse de viajes es algo triste, ya que psss no solo hablas de viajes sino de cambios, muchas personas quizá con ver el título pss tienen la idea de que es algo más divertido, sin embargo pss los viajes en tu vida han sido prácticamente una metamorfosis... ni modos, así es la vida, como dijo Freud una vez "La vida no es fácil"... toda una revelacion no? XD!!
Hasta siempre!

Raúl H. Pérez dijo...

Junie, bienevenida de nuevo. He visto que regresaste a tu blog, esa es siempre una buena noticia.

Como siempre haces una obervción acertada. Confieso que soy muy malo para elegir los nombres de lo qu escribo. "Cambios" era uno que pensé que le quedaría, no sé por qué elegí "Viajes" finalmente.

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