viernes, 22 de mayo de 2009

El retroceso


Por Raúl H. Pérez Navarrete

“La gente de derecha sería muy chistosa si no me diera tanto miedo”. Estas palabras son de mi camarada Miguel Ángel Civeira y no podría estar más de acuerdo; muchas acciones de los conservadores podrían ser calificadas de ridículas si no fuesen en realidad aberrantes.

En los últimos meses llamaron mi atención notas informativas relacionadas con la penalización del aborto en varios estados del país; las noticias me parecieron indignantes, sobre todo cuando Marcia Lara de Moreno, en su artículo “Un ejemplo que debemos imitar” publicado el 11 de abril del 2009 en el Diario de Yucatán, se alegraba que el estado de Durango había llegado a esa decisión y que ojalá en Yucatán siguiéramos su ejemplo: “Hoy Durango, Puebla, Chihuahua, Sonora y Baja California protegen a la vida, ¿cuándo lo hará Yucatán?”. Recuerdo igualmente que en la sección Internacional de ese mismo periódico había una nota que informaba que Vermont se había convertido en el cuarto estado de los Estados Unidos en aprobar los matrimonios entre personas del mismo sexo; todo parecía indicar que caminábamos hacia la pérdida de libertades fundamentales.

Proceso de involución

El pasado miércoles 20 de mayo, la periodista Carmen Aristegui entrevistó a la antropóloga Marta Lamas y al abogado Pedro Morales Ache con motivo de “la aprobación en diferentes estados de la república (…) de un conjunto de reformas que protegen la vida desde la concepción”, es decir, reformas que transforman el aborto en un crimen. Según la antropóloga, este fenómeno se explica, por un lado, como una esperada reacción de la derecha ante la decisión de la Suprema Corte de no declarar anticonstitucional el aborto en el D.F. y, por otro lado, a la búsqueda de votos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en estos tiempos de elecciones; esta acción, según comenta Marta Lamas, ha incluso llevado a este partido a aliarse con el PAN.

En varios aspectos, la sociedad mexicana pareciera estar estancada en el siglo XIX, siendo la Iglesia Católica la principal responsable de esta situación. He aquí otro factor que juega un papel importante en este tema: el aborto es un asunto de salud pública, no es un aspecto que ataña a la jerarquía eclesiástica. La Iglesia tiene la libertad de estar en desacuerdo pero esta situación no le otorga el derecho de imponer su punto de vista al resto de la población.

Afortunadamente, la antropóloga Marta Lamas tiene buenas noticias y, para ilustrar el posible escenario, pone como ejemplo a Polonia, país europeo que en el que se logró, con la ayuda del entonces papa, Juan Pablo II, la penalización del aborto. Tiempo después de esta decisión y de varios años de lucha, las mujeres polacas alcanzaron nuevamente su derecho a decidir. Es de esperarse, entonces, una reacción ante este nuevo embate de la derecha.

La pregunta ahora sería, ¿cuando ocurrirá esto?






2 comentarios:

Yair dijo...

la imagen se lleva un two thumbs up

Raúl H. Pérez dijo...

Jajajaja, sí.

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