martes, 7 de abril de 2009

Sobre un post inconcluso


Por Raúl H. Pérez Navarrete


En respuesta a Esto no es una entrada, de Mauricio Metri.


Originalmente esta entrada se llamaba “Reencuentros” y en ella me disponía a hablar de cómo gracias a las clases de literatura que imparto en preparatoria me reencontré con el poema “Grandeza mexicana”, de Bernardo de Balbuena, así como con la obra de sor Juana Inés de la Cruz y con el teatro de Juan Ruiz de Alarcón. El texto iniciaba con una frase que ya he citado en este blog: “el maestro aprende por partida doble: al momento de preparar sus clases y gracias a sus alumnos”. Esas palabras se las escuché al maestro Jorge Luis Canché Escamilla en una de las primeras reuniones de la Red Literaria del Sureste.

Igualmente, a raíz de la lectura de un artículo publicado en La espiral, sobre el extraordinario grupo La Barranca, volví a escuchar mis álbumes favoritos de esta agrupación mexicana: El fuego de la noche, La rueda de los tiempos y Denzura. Esto, a su vez, me llevó a desempolvar otros discos como (What´s the story) morning glory?, de Oasis, y el extraordinario White pony, de los Deftones.

No escribí la entrada porque, además de que no logré hacer un párrafo con el que cerrara el texto, al momento de trascribir a la computadora lo que ya tenía, simple y llanamente me pareció muy malo. Punto. El texto lo escribí porque me sentía “obligado” a subir una entrada al blog. ¿No has sentido eso alguna vez?

Aun así, el texto poseía cierta relevancia -para mí, al menos- pues comentaba que hace poco me enteré del accidente automovilístico que Chi Cheng, bajista de los Deftones, sufrió el 3 de noviembre del 2008. El músico permanece en coma desde entonces. ¿Lo imaginas? El mundo avanza a tu alrededor sin que tú puedas percibirlo.




En el texto que nunca terminé también hablaba de mi renovado interés por el cómic, en especial por la obra de Alan Moore, Neil Gaiman y Art Spiegelman (“tres de los pilares de la historieta contemporánea”, escribí). Gracias a ese “milagro” que es internet -como dijera John Waters en Los Simpson-, ahora tengo de forma digital la miniserie de Swamp thing, “American gothic”, firmada por Moore; los dos tomos de Maus, de Spiegelman, así como la serie casi completa de The Sandman, de Neil Gaiman (la antología “Preludios y nocturnos” es una extraordinaria mezcla de magia, mitología y, sobre todo, gran calidad literaria).

Las últimas líneas del texto eran sobre los comentarios favorables que hizo Norman Mailer sobre el trabajo de Gaiman (en caso de que alguien tuviera curiosidad).

4 comentarios:

m. Isaac. V.R. dijo...

me gustó de a madres esta entrada. Tiene un nosequé posmoderno.

m. Isaac. V.R. dijo...

no entendí el chiste de que no conocía a Galeano.

Ego sum qui sum dijo...

Estoy leyendo Maus... muy chingón. Ventura me abrió un mundo nuevo con esto de leer comics bajados piratescamente de internet, aunque he tendio que luchar con mi obsesivo-compulsión para poder disfrutarlos...

Anécdota: Me topé con Maus por primera vez en una librería en Italia. En Europa venden novelas gráficas en las librerías, así es el primer mundo.

No la compré porque estaba en italiano y mi obsesivo-compulsión me hace querer leer las cosas en su idioma original...

Sólo me arrepiento de no haber comprado las de Milo Manara, carajo, madlito pudor.

Raúl H. Pérez dijo...

Isaac: Homero Simpson diría "un no sé qué, que qué sé yo".

Con respecto a lo de Galeano, ya te lo coemnté en tu blog, yo le dije a Mike que Manuel Tejada, no Ventura.

Galeano diría: "extrañas ceremonias de la comunicación".

Mike: Lo hubiéras comprado, aunque sí, eso de las traducciones: yo estoy leyendo a Swampthing con acento castizo.


Sí, maldito pudor... hablando de eso, muy buena entrada la de hoy: "fantasía erótica".

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