miércoles, 21 de enero de 2009

Tiempos de cambio


Por Raúl H. Pérez Navarrete

Vivimos una época en la que los conservadores confunden palabras como “libertad” y “respeto a los derechos humanos” con “pérdida de valores”; en 2008, por ejemplo, el polémico artículo del sacerdote José Antonio Román, “El pudor, para guardar lo sagrado”, mostró, una vez más, el rostro más ignorante y reaccionario de la Iglesia católica al acusar a las mujeres de ser las responsables de sufrir agresiones sexuales; al final de su texto, el religioso hizo las siguientes recomendaciones:

“Si quieres evitar una agresión sexual… No uses ropa provocativa, Cuida tus miradas y tus gestos…, No te quedes sola con un hombre, aunque sea conocido…, No permitas familiaridades de tus amigos o parientes…, No admitas platicas o chistes picantes…”.

Casi al mismo tiempo, en la Suprema Corte de Justicia inició un debate sobre la inconstitucionalidad de la ley de aborto del D.F., en donde el magistrado Sergio Aguirre Anguiano declaró que “se debe privilegiar el derecho a la vida al derecho de la mujer a ejercer la libre autodeterminación sobre su cuerpo”.

El debate, bien sabemos, llegó a buen término pues consideró que la ley no violaba la Constitución.


¿Juventud sin valores?


Recuerdo haber leído en mi clase de Ética y Valores el artículo del canónigo de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, y mis alumnos no sabían si reír o simplemente considerar absurdas las palabras del sacerdote. Comentaron que era ilógico presentar a la mujer como culpable de las agresiones, y al hombre como una especie de animal que reaccionaba irracionalmente ante un escote o una minifalda.

Tiempo después, en esa misma clase, discutimos sobre si las parejas del mismo sexo debían o no adoptar y la conversación arrojó interesantes opiniones.


Encuentros y desencuentros


Mientras que el VI Encuentro Mundial de las Familias mostró cómo la Iglesia católica tiene secuestrado el concepto de familia, por las calles del Reino Unido transitan autobuses con la frase “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”, gracias a una campaña ideada por la articulista inglesa Ariane Sherine, y a la que se han sumodo personalidades como el biólogo británico Richard Dawkins.




Al tiempo que los cristianos aseguran que los ateos dominan en mundo, éstos afirman que nos encontramos bajo el yugo conservador. Pienso que ambos tienen razón, excepto que el conservadurismo parece cada vez más cerca de la extinción.


Los tiempos están cambiando.


Al principio de esta primera década del siglo XXI, la palabra “cambio” fue un vocablo que empezó a escucharse con frecuencia pero el estruendo de las Torres Gemelas lo acalló. Le siguieron el sonido de disparos y explosiones en medio del desierto.

En los últimos meses, afortunadamente, ha vuelto a escucharse, e incluso, parece tener nombre y apellido.

1 comentario:

m. Isaac. V.R. dijo...

es una chingonería verdá?
estaba en un juego de copias que nos dieron en un taller de narrativa. Pero, chequé en la página de Gandhi y está disponible el libro en el que está ese cuento... y otros más:
http://gandhi.com.mx/index.cfm/id/Producto/dept/Libros/pid/88676

los publica acantilado.

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