lunes, 6 de octubre de 2008

Horror (II)

Por Raúl H. Pérez Navarrete


Para Karla Marrufo


Horror de celuloide


Desde su nacimiento, en el sótano de un café de la ciudad de Paris, hasta su adopción en prácticamente todos los rincones del planeta, el cine ha sido visto desde los más diversos enfoques a lo largo de sus más de cien años de existencia: expresión artística, forma de entretenimiento, negocio, e incluso herramienta ideológica, son algunas de las frases con las que se ha intentado calificarlo.


Hacia el final de la década de los 20’s, varias de las obras maestras del cine habían sido filmadas y, entre ellas, algunas cintas del género del horror y la fantasía como El gabinete del Dr. Caligari (1920), El golem (1920) y Nosferatu (1922).



Fotograma de Nosferatu, de F. W. Murnau




Karloff y Lugosi


Estrenada en 1931 y dirigida por Tod Browning, Drácula es la primera gran cinta de terror producida en territorio estadounidense; su protagonista, el histrión de origen húngaro Béla Lugosi, se convierte de inmediato en un actor reconocido, al lado de Boris Karloff, quien ese mismo año interpreta al monstruo creado por el Dr. Frankenstein en la adaptación cinematográfica de la célebre novela de Mary Shelley, dirigida por James Whale. Pronto, él éxito comercial de estas cintas desata una serie de filmes derivados como La momia (1932), El gato negro (1934), La novia de Frankenstein (1935), El hombre lobo (1941), entre otros, con resultados diversos.



Béla Lugosi (1882-1956)



Para la década los 50’s, momias, vampiros y otros seres de ultratumba desaparecerán casi por completo de las pantallas ante amenazas más reales como la bomba atómica, tal como lo señala Miguel Ángel Civeira:


Al público de los 50's ya no le bastaba con explicaciones sobrenaturales de los monstruos. Querían explicaciones "científicas" pues vivían en una época en la que la tecnología llegaba con grandes promesas y grandes amenazas. Así, los monstruos no podían ser ya producto de pactos con el diablo o antiguos rituales egipcios. Debían ser resultado del mal uso de una cámara de teletransportación o provenir del espacio exterior. Se inventaron nuevas convenciones, como que el exponer un insecto a energía atómica lo haría crecer a un tamaño gigantesco, o que un dinosaurio atrapado en el hielo podría sobrevivir durante millones de años.



Continuará…

1 comentario:

Angie Sandino dijo...

Cuando estudiaba mi carrera llevé dos años de Historia del cine y tengo super clara la tarde en que nos proyectaron Nosferatú, se que sonará infantil pero apesar de sus limitados medios para crear efectos especiales... me asustó!

Un abrazo inmenso Raúl, disculpa mis ausencias, pero no estoy entrando a los blogs por lo que expuse hoy en mi blog, sin embargo al medio dia (como ahorita) los leo por google reader, solo que no queria dejar de pasar a agradecerte y que sepas que aquí estoy y que cuentas conmigo.

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