lunes, 13 de octubre de 2008

El huésped




Por Raúl H. Pérez Navarrete



El año de 1954 es testigo del estreno de la cinta japonesa Gojira, la primera de una serie de filmes protagonizados por un reptil de más de 50 metros de altura producto de pruebas nucleares llevadas a cabo por el ejército estadounidense en el Océano Pacífico. En el momento de la aparición de esta película, los vampiros, las momias y los hombres lobo que caracterizaron el cine hollywoodense de los años 30 y 40 ya no eran más una amenaza: la sombra de la bomba atómica y la Guerra Fría se habían convertido en peligros más cercanos que los muertos vivientes interpretados por Boris Karloff y Bela Lugosi. En las siguientes décadas, el género de monstruos gigantes (llamado kaiju en Japón) sufrió muy pocos cambios y durante un tiempo dejó de aportar películas importantes. Para fortuna del esta clase de cintas y los seguidores de estas, el 2006 marcó un momento importante gracias al estreno de El huésped (Gwoemul), del director y guionista surcoreano Joon-ho Bong.

El filme retoma las convenciones del género y las transforma y combina con otras fórmulas dando lugar a un interesante pastiche en el que no están ausentes el humor negro, el drama y la crítica social. La escena con la que inicia la película se desarrolla en la morgue de una base militar norteamericana en Seúl, Corea del Sur, donde un médico estadounidense le ordena a un subordinado surcoreano deshacerse de productos químicos a través del drenaje; el empleado alega que esa es una acción ilegal pero, ante la presión de su superior, finalmente obedece. Esta secuencia es, por un lado, típica del género, donde son generalmente los residuos tóxicos o los deshechos nucleares los responsables de la aparición de la amenaza a la que los héroes se enfrentan; por otro, la escena está inspirada en un hecho real ocurrido en el país asiático en el año 2000, en condiciones similares. Es durante estos primeros minutos que Joon-ho Bong establece su doble discurso: en primer lugar, la conocida historia de un monstruo creado por la mano del hombre y, en segundo, la crítica a la negligencia de las autoridades en sus distintos niveles e independientemente de su nacionalidad.

Park Gang-Du, interpretado por el actor Kang-ho Song, es el héroe de la cinta y también el irresponsable aunque amoroso padre de Hyun-seo (Ah-sung Ko), adolescente que será una de las primeras víctimas de un animal deformado por los químicos vertidos al río que atraviesa la ciudad. Junto a la pérdida de su hija, el protagonista deberá enfrentar igualmente los reclamos de su hermano, la supuesta infección de un virus (resultado del contacto con el monstruo) y, más tarde, la incomprensión de las autoridades ante la petición de investigar una llamada de auxilio hecha por Hyun-seo desde un teléfono celular. A partir de ese momento, El huésped se convierte en una metáfora sobre un hombre común y corriente enfrentándose –además de a un descomunal e imposible ser– a la indiferencia de aquellos que ostentan el poder.



El largometraje de Joon-ho Bong es a fin de cuentas una obra fresca, inteligente, y que además representa una oportunidad de disfrutar un filme con una factura distinta a las acartonadas películas norteamericanas de terror.

1 comentario:

Ego sum qui sum dijo...

La secuencia de la primera aparición del monstruo me parece genial, magistral. Después de eso, siento que la peli se cae, a pesar de la crítica social y política. Hay momentos que quieren ser "chistosos" o "trágicos", pero que me parecen ridículos, aunque eso puede ser por la brecha cultural.

Saludos

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