lunes, 15 de septiembre de 2008

¿Yo educo, tú educas, él educa...?

Raúl H. Pérez Navarrete



Suspendí mi educación cuando tuve que ir al colegio.

George Bernard Shaw.




El deseo de convertirme en maestro tiene sus orígenes en mi infancia; durante mi educación básica conocí excelentes profesores y esa naciente idealización se vio reforzada -estoy casi seguro- por personajes de ficción como Obi Wan Kenobi, de la cinta La guerra de las galaxias, y Louanne Johnson, de Mentes peligrosas, película protagonizada por Michelle Pfeiffer. Años después, al asumir la responsabilidad inherente al trabajo como profesor, mi perspectiva del mundo dio un giro de 180°: la realidad es mucho más prosaica pues no hay similitud con los mundos de filmes como Stand and deliver (1988), Lean on me (1989) y La sociedad de los poetas muertos (1989).


Sé que el tema se ha vuelto una constante en mis últimos textos pero en días pasados he visto algunas de las razones por las cuales la educación en México es deficiente: muchos profesores, empezando por su líder sindical, carecen de un interés verdadero por la situación educativa de nuestro país. Antes del inicio del actual curso escolar, asistí a las academias organizadas por la Dirección de Educación Media y Media Superior con el fin de conocer los resultados del trabajo realizado en los días previos a las vacaciones de verano. ¿Conclusiones? Fui testigo de que la mayoría de los maestros de filosofía no saben de filosofía (el nuevo programa marca que, en la segunda unidad, hay que “dar un salto” de Pitágoras a santo Tomás de Aquino, para después estudiar a Sócrates, Platón y Aristóteles en la tercera, debido a que los autores están ahora agrupados temáticamente) y que al parecer es más importante cambiarle el nombre a las cosas que hacer cambios sustanciales en ellas: “maestros, ya no digan examen, ahora es instrumento de medición”, dijo, muy serio, uno de los coordinadores de las academias.


Aunado a lo anterior, entre el millonario sueldo de Elba Esther Gordillo y la indiferencia de la secretaria a de educación, Josefina Vázquez Mota, la ignorancia de muchos profesores recién egresados de las escuelas normalistas quedó en evidencia tras un examen hace algunas semanas. ¿Qué es lo que sigue? Primero, ser conscientes del problema, y actuar en consecuencia. El mundo sí puede ser transformado.


A la espera


Anoche, viernes 12 de septiembre, se presentó en el Centro Cultural José Martí, el libro de cuentos A la espera, de José Francisco Castillo Baeza, texto ganador de la convocatoria “Publicación de Obras Literarias Inéditas 2007”, del Ayuntamiento de Mérida. Fue una noche de fiesta pues no sólo se celebró la aparición de un nuevo libro de Castillo Baeza sino porque también se escribió un nuevo capítulo en la historia de la literatura contemporánea de Yucatán.


Felicidades, Pepe.


Mérida, Yucatán, a sábado 13 de septiembre de 2008.

1 comentario:

Cursed Soul dijo...

pff...Muchísimo tiempo sin venir a visitar y leer tus buenas entrys.

Sí, es bastante frustrante ver como esta la jodida educación de este jodido país de pies a cabeza: desde los exorbitantes sueldos de la gente que esta arriba, pasando por la ignorancia y el desinterés de las autoridades; y terminando con esas ideas que se han vuelto tan mexicanas desde que nos lavaron el coco hace ya sus buenos años...

"ya estamos jodidos,y así estaremos siempre",
"La culpa la tienen los políticos...voy a quejarme sentado frente a la tele sobre eso",
"No vale la pena luchar, siempre se pierde"

Una verdadera pena, también el aspecto que mencionaste sobre...el poco interés de los maestros hacia su trabajo, eso también pasa muchísimo en este país en todas las áreas.
No hay amor en las acciones, el prójimo y lo oficios.

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