lunes, 29 de septiembre de 2008

Horror (I)


Raúl H. Pérez Navarrete
Para Miguel Ángel Civeira


La raíz del miedo

El horror es un género que, sin importar el medio en el que se presente (literatura, cine, televisión, etc.), se le ha considerado tradicionalmente como “menor”. Asociado generalmente con criaturas grotescas, litros de sangre, y adolescentes semidesnudas, el horror (o terror, habrá quien diga que hay diferencia), fue en sus inicios el contacto con lo sobrenatural, con aquello cuya existencia intuimos pero que no podemos corroborar de manera inmediata. El miedo, decía H.P. Lovecraft, pero sobre todo el miedo a lo desconocido, es el sentimiento más antiguo del ser humano; para el hombre primitivo, el mundo y sus fenómenos naturales constituyeron una fuente de la que abrevó su imaginación: dioses, demonios y animales fantásticos como grifos, hidras y basiliscos constituyeron un universo que corría paralelamente al entorno que habitaba.


Letras de horror


Sin duda alguna, el cine ha sido para el hombre contemporáneo la fábrica de las escenas de ficción más estremecedoras e indelebles: el rostro de Boris Karloff maquillado como el monstruo de Frankenstein, los zombies de George Romero, la máscara de hockey del protagonista de las películas de Viernes 13… sin embargo, el género es anterior a la invención del cinematógrafo y hay que encontrar sus raíces en la literatura del siglo XIX. Uno de los puntos de partida obligados es por supuesto Frankenstein, de la escritora británica Mary Shelley, en donde los resultados de la mezcla de magia y ciencia sirven de vehículo de una reflexión sobre la naturaleza humana y los conceptos de “vida” y “muerte”; publicado en 1818, el libro es conocido en nuestros días como una obra de terror, etiqueta que hace a un lado los aspectos filosóficos que Shelley plantea en sus páginas.


Edgar Allan Poe, escritor estadounidense, es otra de las mentes maestras que forjaron el género en las primeras décadas del siglo XIX. Muchos de sus oscuros y extraños relatos apelan al miedo a la muerte y los misterios del mundo de ultratumba (“Ligeia”, “La máscara de la muerte roja”, “El gato negro”, “El caso del señor Valdemar”, “El entierro prematuro”…). Presente en nuestros días gracias a adaptaciones, parodias y homenajes, el también autor del poema “El cuervo” alimentó la imaginación de autores de los siglos posteriores como H.P. Lovecraft y Stephen King, quienes a su vez aportaron al género del terror sus perspectivas de la realidad.


Precisamente Lovecraft, también estadounidense, es otro de los pilares de la literatura de terror. Su aportación al género es el llamado “horror cósmico”, caracterizado por criaturas inmortales de gran poder atrapadas en ciudades ocultas, otros planetas e incluso otras dimensiones, que establecen contacto con los seres humanos a través de magia y ritos antiguos. “La llamada de Cthulhu” es sin duda su historia más representativa.


Continuará…

3 comentarios:

Leticia Zárate dijo...

Como siempre, tus artículos son muy interesantes.

Saludos cordiales.

Ego sum qui sum dijo...

Muy buen texto, Raúl. Entrando con el pié derecho al Mes del Miedo.

Latamoderna dijo...

Muy interesante, me gusta Poe... lo demás, la neta es que no soy fan. Pero ¿sabes? tengo una foto casi idéntica de las veladoras...

Saludos

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