lunes, 23 de junio de 2008

Soy maestro


Por Raúl H. Pérez Navarrete


Para Junie.



Durante mi niñez, la admiración que sentía por mis profesores me hizo atractiva la idea de convertirme en maestro. Eventualmente, cursando el primer año de preparatoria, opté por la licenciatura en Letras Hispánicas porque abarcaba en cierta forma mis dos intereses: la educación y la literatura. Si bien durante mis estudios universitarios no llevé ninguna materia vinculada a la docencia, el conocimiento que tengo no sólo de literatura sino también de otras disciplinas como cine, filosofía e historia del arte, me otorgan cierta ventaja sobre algunos licenciados en educación.


El paso de los años me hizo ver la trascendencia del conocimiento ante un mundo que se precipitaba hacia una nueva etapa de oscurantismo. No exagero, basta tomar el periódico y atestiguar cómo los charlatanes tienen las puertas abiertas en muchos lugares, como es el caso de Richard Cohen, quien asegura poseer la “cura” para la homosexualidad:

Cohen dice que fue homosexual, pero ahora es heterosexual. Promueve la instalación en esta ciudad de la International Healing Foundation México, fundación que se dedica a ayudar a las personas con inclinaciones a personas del mismo sexo.


—La fundación está pensada para expandirse en México, partiendo desde Mérida, para ayudar a homosexuales y a los padres de éstos, quienes generalmente están afectados y casi nunca encuentran un lugar adecuado para ayudar a sus hijos.


Ayer, en el hotel Conquistador, la fundación comenzó su primer curso sobre la posibilidad de una reorientación sexual.

Asistieron ministros religiosos, terapeutas y orientadores vocacionales de varios colegios particulares.

En entrevista, Cohen dijo que esa fundación se ha tomado tiempo para recopilar pruebas científicas que documenten que las personas sí cambian de una orientación homosexual a una heterosexual.

(Tomado de la edición electrónica del Diario de Yucatán: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=11$0928010000$3824128&f=20080521)

Cohen representa muchos de los males que yo combato todos los días en el aula: la ignorancia, la pereza mental, el fanatismo.

Ahora que tengo el honor y la gran fortuna de estar frente a un salón de clases veo algunos de mis objetivos cumplidos. Permanecer ahí es otra tarea. He notado que, al igual que yo, otros compañeros tenían un enfoque idealizado de la docencia, y con esto me refiero a aspirar a ser una mezcla entre el personaje de Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos y el personaje de Michelle Pfeiffer en Mentes peligrosas. La realidad es otra, es más prosaica. Si bien me he ganado el cariño de la mayoría de mis alumnos, también es cierto que la escuela no es para todos pues no todos desean estudiar. En el nivel medio superior me tengo que enfrentar a la apatía y a la falta de interés por el futuro, a diferencia de la escuela secundaria, donde el comportamiento inadecuado es la constante.

Al igual que ellos, yo también estoy aprendiendo. No puedo improvisar por lo que tengo que preparar muy bien lo que trabajaré en el aula. Por supuesto, hay algunos temas en los que invierto menos horas que en otros pues, como dije anteriormente, el conocer otras disciplinas es una gran ventaja, como por ejemplo, historia del arte, que me sirvió para ilustrar los diversos contextos históricos durante mis clases de filosofía. El programa de esta asignatura se limita a los autores (Platón, Descartes, Marx), mientras que el libro (Introducción a las doctrinas filosóficas, de Raúl Gutiérrez Sáenz) le dedica unos cuantos párrafos a los acontecimientos que rodearon a estos personajes. Es imposible comprender a Marx sin hablar de la Revolución industrial y sus consecuencias o entender a los existencialistas sin explicar las crisis sociales, económicas, políticas y espirituales que enfrentó el ser humano a finales del siglo XIX y a principios del XX.

Pararme frente a un grupo de adolescentes me ha obligado igualmente a hacer memoria, a recordar los días cuando yo tenía su edad. La brecha temporal que me separa de ellos no es grande (y mi forma de ser también ayuda en este sentido) por lo que conozco y disfruto de muchos de los videojuegos, grupos musicales y programas de televisión que ellos conocen y disfrutan. Ser maestro involucra crear empatía con el alumno, conocer el mundo que lo rodea.


"Oh capitán, mi capitán"


Lo escrito arriba es algo que deseaba compartir desde hace mucho. Todavía faltan anécdotas y experiencias pero al menos aquí está un primer testimonio de estos escasos meses de mi aventura en la docencia.

Hasta el próximo lunes.

4 comentarios:

David Moreno dijo...

Lo de Cohen fue patético y lamentable...

Como extraño dar clases...ojalá y pronto...


Salud....

Citizen Pete dijo...

Hay que tener varias cualidades para ser Maestro y es bueno que poseas varias de ellas, combatir la ignorancia es una tarea noble y la más necesaria para crear individuos completos y comprometidos con su nación.
La única manera de cambiar a un país es de persona en persona.

Lo de Cohen no me sorprende, siempre habrá quien escuche a ésos charlatanes, me llama la atención que menciona: "pruebas científicas que documenten que las personas sí cambian de una orientación homosexual a una heterosexual". Pero qué señor tan estúpido, claro que eso sucede, pero también hay heterosexuales que cambian hacia el homosexualismo, cualquiera de los dos casos se da. No porque una persona pueda cambiar de una orientacion sexual hacia lo opuesto significa que su anterior orientación era mala.
Hay diferentes tipos de homosexualidad y cada quien la vive como quiere, y lo mismo pasa con la heterosexualidad, los prejuiciosos son gente que sigue abogando por la "moral absoluta" de sus creencias religiosas o tradicionalistas.

Sigue con tu esfuerzo educador, es un gusto saber que hay maestros comprometidos y no sólo huelguistas caraduras.

Chikablink dijo...

que bueno que todavia hay gente como tu que su suenho ha sido el de ser maestro, la mayoria de maestros que tuve llegaron a dar clases porque en sus areas eran fracasados (abogados, laboratoristas, etc) y no tenian ni el mas minimo gusto para dar clases

chale con eso del cohen, ps como se dice, cada quien puede hacer de su culo un pandero y darselo a tocar a quien sea no?

Angie Sandino dijo...

Te he tenido muy abandonado mi querido Raúl... pero bueno aqui toi!
Yo tuve la oportunidad de ser maestra durante un año, en la misma universidad de la cual me gradué, creo que erea muy alivianada en las materias de taller gráfico que daba pero muy tirana en las de administración...jo,jo,jo (como buena geminiana)

Un abrazote!

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