lunes, 30 de junio de 2008

La mujer en la historieta (I)

Raúl H. Pérez Navarrete




Los inicios


La historieta es una compleja forma de expresión con un lenguaje totalmente distinto al de la pintura, el cine o la literatura y que a la vez está integrada por elementos inherentes a dichas disciplinas. No se trata de la mera fusión de imagen y palabra; al igual que en la música y la poesía, el silencio, en este caso aquello que no se ve, también está narrando, está contando experiencias de vida, sensaciones, ideas, formas de aprehender la realidad.



Oficialmente, según muchos historiadores, los cómics o historietas nacen con un personaje creado por el estadounidense Richard F. Outcault llamado Mickey Dugan y que poco tiempo después sería bautizado por el público como The yellow kid. Apareció por primera vez en la revista Truth, el 2 de junio de 1894 en una imagen titulada Feudal pride in Hogan's Alley y, al igual que en sus siguientes apariciones, el pequeño Mickey formaba parte del escenario en el muchos irlandeses residentes en Nueva York vivían día a día. Sin hablar nunca, los pensamientos de este personaje aparecían escritos al frente de su bata cuyo color, añadido más tarde al ser publicado por el New York World, daría el sobrenombre con el que la creación de Outcault pasaría a la historia.



En los años siguientes, tiras como The Katzenjammer kids (Maldades de dos pilluelos), Mutt and Jeff (Benitín y Eneas) y Bringing up father (Educando a papá) captaron la atención del público a través de los periódicos. No es hasta 1920 que el primer personaje femenino importante es publicado. Surgida de la imaginación de Martin Branner, Winnie Winkle the Bread-Winner (Winnie Winkle, la que se gana el pan), presentaba a Winnie, una taquígrafa que trabajaba para la Bibbs Pin Company y que lidiaba con la manutención de sus padres y el acoso constante de los hombres que la rodeaban. En 1937 contrae matrimonio con el ingeniero Will Wright quien poco después parte para luchar en la Segunda Guerra Mundial y no regresar más, dejando en casa a su mujer a punto de dar a luz. Si bien existían antecedentes de este tipo de tiras como Somebody’s stenog, de A. E. Hayward, Winnie Winkle logró llegar hasta mediados de la década de los 90 gracias a su ingenio, frescura y buen sentido del humor que los herederos del trabajo de Branner lograron aprehender cuando éste se retiró en 1962. Fue una historieta que igualmente dejó escuela al inspirar otros como Rusell Channing Westover, creador de Tillie the toiler y Dalia Messick, ilustradora de Brenda Starr, reporter.


Nacida el mes de octubre de 1934 y aún en circulación, Apple Mary de Martha Orr tenía como protagonista a una mujer madura que luego del crack de 1929 se vio obligada a vender manzanas en las calles de Nueva York para subsistir y cuidar de su sobrino paralítico, Dennie. Al igual que en otras historietas, la vida de la creadora se vio reflejada en las aventuras de sus personajes: cuando Orr renunció para cuidar de su familia en 1939, el cómic fue rebautizado como Mary Worth’s family y cayó en manos de Allen Saunders y Dale Conner. Actualmente, con la palabra family removida del título, los responsables de la serie afirman que se trata de una tira distinta a la creada por Martha Orr, aunque Mary continúa apareciendo y es hoy en día la mujer a cargo de un complejo de apartamentos.



Junto a Orr, Marjorie Henderson Buell es otra artista que tiene un lugar destacado en la historia del cómic. Su creación, Little Lulu (La pequeña Lulú), es todavía reconocido por personas de diversas edades gracias a las numerosas adaptaciones animadas. Utilizando su propia apariencia durante sus años de infancia, Buell convierte a su personaje en un verdadero fenómeno. Más tarde, ya con una nueva casa editorial y un nuevo escritor y guionista de nombre John Stanley, el reparto de Lulú se expande y éste incluye a Mr. McNabben, little Alvin, Wilber y Gloria van Snobbe y al conocido Tubby Thompkins y su famosa casa club integrada por Willie, Eddie e Iggy. Es de llamar la atención que tanto Orr como Buell utilizaron sus verdaderos nombres para firmar sus obras; en cuanto a Dalia Messick, dibujante de Brenda Starr, reporter, su situación fue completamente distinta pues ella tuvo que utilizar el seudónimo de Dale para ocultar su sexo. “Ellos no podían creer que yo podía dibujar por ser mujer”, diría en una ocasión refiriéndose a la actitud de varios editores de su tiempo. Su idea de una ladrona como protagonista de una historieta fue rechazada y fue entonces que recibió el apoyo de la editora Mollie Slott, quien le sugirió que una reportera tendría más éxito. Con una mezcla de aventura, romance y drama, la tira de Brenda Starr debutó el 30 de junio de 1940 en el Chicago Tribune Syndicate. Con el paso de los años, otras mujeres como June Brigman y Ramona Fradon han contribuido a la serie.



Dalia Messick



Un año después del lanzamiento de Brenda y de la mano del psicólogo William M. Marston y el editor Max C. Gaines, ve la luz la primera gran heroína del universo de las historietas. Graduado de la universidad de Harvard en 1921, William Moulton Marston alcanza notoriedad poco tiempo después al inventar el detector de mentiras. En 1940, gracias a sus comentarios sobre el potencial del cómic como herramienta para la educación, M. C. Gaines contacta al psicólogo como consultor de las revistas que publica. Es en ese momento que el Dr. Marston se percata que no hay buenos modelos en las páginas de las historietas para los jóvenes lectores. Ayudado por Elizabeth, su esposa, con quien contrae matrimonio en 1915, desarrolla la idea de una mujer que nace sin padre en una isla habitada sólo por mujeres y que posee gran fuerza e inteligencia, su nombre: La mujer maravilla. Fue una rara síntesis de ideas feministas, mitología, aventura y fetichismo lo que Marston logró en los años que estuvo al frente como guionista, hasta su muerte en 1947, a la edad de 53 años. Convencido de que el matriarcado era la forma de organización que el mundo necesitaba, la historia sirvió de vehículo para plantear sus ideas en las que constantemente aparecía el sometimiento como fantasía erótica. Usando como armas un par de brazaletes y un lazo mágico que obligaba a sus contrincantes a decir la verdad, la Mujer maravilla se ganó al público rápidamente compitiendo en ventas con otros personajes populares como Superman y Batman, aparecidos poco tiempo antes. En cuanto a su aspecto físico, se dice que la inspiración provino de Olivia, una ex alumna de Marston que vivía con él y su esposa desde 1920 en una peculiar relación, pues el psicólogo tendría un par de hijos con ambas mujeres. Tras su muerte, Elizabeth y Olivia continuarían viviendo juntas hasta el fallecimiento de la primera en 1993, a la edad de cien años.



William M. Marston y sus hijos





Publicado íntegramente en Unicornio, No. 895, suplemento científico y cultural de Por esto!, el domingo 29 de junio de 2008.



1 comentario:

Neurótico en rehabilitación dijo...

Chido el blog, carnal, saludos.

¡Mujeres arriba!

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