lunes, 7 de abril de 2008

Otras opciones




Raúl H. Pérez Navarrete


Soy maestro de preparatoria. Convivo todos los días con adolescentes consumidores de lo que la televisión, la radio y el internet les proporcionan. Disfrutan de los mismos programas de MTV, escuchan las mismas canciones y al conectarse a la red, invierten parte de su tiempo en actualizar sus perfiles de hi5 y en subir imágenes al Metroflog. En el aspecto académico, ignoran la importancia de Hernán Cortés y piensan que el tiempo de ingresar a la universidad llegará después de un siglo. Ellos consumen lo que se les ofrece y hablan de lo (poco) que saben. Pero estoy generalizando y eso siempre es injusto, no todos ellos son así. Para algunos, nombres como William Blake, Bernardo Bertollucci o Salvador Dalí les son familiares; otros escuchan a Metallica en vez de Rihanna y conversan de sus clases de teatro en vez del más reciente rompimiento amoroso entre sus compañeros de secundaria. ¿En dónde se origina esta diferencia? En mi experiencia, la respuesta se encuentra en el hogar. De niño tuve muchos libros a mi alcance y cuando aprendí a leer los leí casi todos. Mucho ayudaron las historietas y las ediciones ilustradas (Tom Sawyer, Los cañones de Navarone, etc.), aunque es justo decir que mi amor por la lectura tiene sus raíces en los cuentos que mi madre me leía antes de dormir. Ese es el génesis de mi gusto por la literatura. Al mismo tiempo, en una gaveta de aquel gran librero, descubrí varios discos que llamaron mi atención. Uno de mis favoritos era el llamado “disco azul” de los Beatles. El resto es historia: Edgar Allan Poe, Ingmar Bergman, La Barranca…





La Barranca



Definitivamente nadie está obligado a escuchar las Cuatro estaciones de Vivaldi ni a leer la Divina Comedia de Dante, sin embargo, lo que quiero resaltar aquí es que se trata de ampliar horizontes, hablo de una satisfacción que va más allá de la risa fácil de las comedias hollywoodenses y las melodías ramplonas de grupos prefabricados como RBD, Kudai y Moderatto.



Moderatto



Letras obscuras


El conocimiento es para compartirse. Esta idea la tengo siempre presente al momento de realizar un artículo. En cierta forma, es como una charla con amigos en donde se comparten lecturas, películas y programas de televisión. En semanas anteriores he hablado del director David Lynch, de algunas lecturas para acercarse a la literatura, de la agrupación The Horrors, así como de historietas como Buba, del mexicano José Quintero. Las opciones existen y precisamente de eso se trata este blog, de difundir diversas opciones, de compartir agrupaciones interesantes, buenas películas, y lecturas inteligentes.



Buba

5 comentarios:

Citizen Pete dijo...

Tienes razón, la cultura empieza por "abrirse a nuevas expresiones". No tanto en ser erudito de artistas o artes que no nos gustan, pero sí en buscar nuevas alternativas y retos para nuestra mente, y no conformarnos con Kudai o Moderasco jaja qué chafada.

Un saludo!

Junie dijo...

aaaay!! lo que escribiste esta vez, se me hace familiar, qué digo familiar!! lo vivo día a día en mi escuela.
La secundaria se vuelve el peor inferno cuando todos empiezan a hablar de las mismas cosas superficiales... sus ropas (jajaj) su calzado, su rostro.
Pero también es cierto que no todos son así y eso es lo "chido", mis amigos son mi refugio.
Hablando de tu blog... ME ENCANTAAAAAAAA!!!!!!!!!!!! xD.
jajaja me había planteado una solución cuando estaba en la primaria, y decidí que para hacer cambiar a esas personas superficiales y sus grupos de rock caretas, los iba a poner a escuchar a grupos de Black metal hasta hacerles gritar... si que era mala. Pero ahora me dan lastima jaja, allá ellos si quieren cambiar xD.
Nos vemos, saludos!!.

Rodrigo dijo...

Estoy de acuerdo en tus comentarios y es injusto generalizar que todos los chavos navegan en el limbo mediático. Y asi como algunos crecen con esos grupos y conductas prefabricados de televisa o las comedias sosas de Hollywood, También hay lectura nociva (disfrazada de mensaje) para el desarrollo cerebral de los chavos como la de Jordi Rosado, Gaby vargas o carlos Cuahutémoc Sánchez y demás. O "literatura" como harry Potter.
Saludos.

Leticia Zárate dijo...

Muy buen post.
Tienes razón al describir al alumnado y también en eso de que no hay que generalizar, desgraciadamente, al paso que va la sociedad, terminaremos por tener aulas llenas de alumnos que quepan en esa generalización.

Saludos.

Neto Citadino dijo...

Yo también soy profe, y desde luego me doy cuenta como hay diferencias en las formas de pensar.
Tengo alumnos, o tuve alumnos, que les gusta Pink Floyd y de hecho fueron al concierto de Roger (a pesar de que ni de la época son).
Pero eso se debe a que su papá según me dicen.
El entorno tiene mucho que ver, pero muchas veces es difícil cuando los medios masivos se entrometen.
En fin, no me molesta en lo absoluto que les guste RBD, lo que me molestaría es que no tuvieran elección.

Saludos por allá

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