lunes, 26 de noviembre de 2007

Reloj de arena: Honestidad y mentiras.

Definitivamente no fui el mejor estudiante de mi carrera pero definitivamente tampoco perdí el tiempo. Lo anterior viene a cuento por diversas razones. Hace unos días, mis alumnos (tema recurrente en los últimas semanas), me entregaron los ensayos que les pedí sobre Juan Jacobo Rousseau y lo que este autor francés planteó sobre la organización social y la educación. ¿El resultado? Ya lo imaginan, pues es algo ya común en los estudiantes. La mayor parte de los trabajos fueron copiados de Internet.


En lo personal, durante mi vida universitaria, jamás pasó por mi cabeza el intentar estafar de esa manera a mis maestros. Cuando empecé a publicar en el periódico tampoco fue una opción el plagio. La situación con mis alumnos va más allá de la pérdida de puntos. Se relaciona con el tema del que hablé la semana pasada: pensar por uno mismo.


Les dejo uno de mis trabajos de mi época de estudiante de literatura. No el más brillante pero al menos honesto. Es un comentario sobre un cuento de Darío. Los errores, la redacción, todo lo dejé tal cual lo entregué en aquél momento.


Hasta el próximo lunes.

1 comentario:

Angie Sandino dijo...

Merece la pena que les pongas un nuevo trabajo y les obligues a poner algo de tiempo y cerebro al respecto pues más allá de la nota, merecen tomar conciencia de que es un acto de estupidez el plagiar y poner en práctica el ejercicio de pensar...

Tu ensayo sobre Rubén Darío, es preciso y es sobretodo honesto, como tu mismo lo dices... eso es lo importante.

Un beso y que tengas una buena semana...

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