sábado, 3 de febrero de 2007

ENTRE INVASIONES ALIENÍGENAS, REPTILES GIGANTES Y MUJERES ANTROPÓFAGAS




Por Raúl H. Pérez Navarrete


¿Jennifer Aniston enfrentándose a un duende irlandés enojado? ¿Sean Connery huyendo semidesnudo de una burbuja gigante? ¿Leonardo DiCaprio combatiendo a pequeños extraterrestres peludos de afilados dientes? ¿Que no es posible? Todo es posible en el mundo de las películas de serie B.

Además de actores de Hollywood, directores reconocidos como Peter Jackson (El señor de los anillos) y Sam Raimi (Rápida y mortal) iniciaron sus carreras haciendo este tipo de filmes caracterizados por sus bajos presupuestos y generalmente pertenecientes a los géneros de la ciencia ficción y el terror. En el caso de Jackson, en 1992 dirigió Braindead, historia de zombis ubicada en un pueblo de Nueva Zelanda y conocida en México con el contundente título de Tu madre se ha comido a mi perro.

DE ED WOOD A GUILLERMO DEL TORO

La destrucción de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki por las bombas nucleares lanzadas por el ejército estadounidense en 1945 marcó a un tiempo el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría. Es una época de cambios políticos, sociales y culturales. En 1950, Ray Bradbury publica sus célebres Crónicas marcianas mientras que el senador Joseph McCarthy inicia su cacería de brujas particular. En las pantallas de los autocinemas insectos gigantes, marcianos y viejas estrellas como Bela Lugosi cobran vida de la mano de Jack Arnold, Bert Gordon y Ed Wood —este último considerado el peor director en la historia de la cinematografía—, quienes supieron utilizar el miedo sembrado entre la gente a su alrededor para la creación de sus películas. Cintas como El monstruo de la laguna negra, El principio del fin y Plan 9 del espacio exterior, alimentaron la imaginación niños y adolescentes alrededor del mundo y prueba de ello se vería años más tarde en el trabajo de realizadores como Tim Burton, John Carpenter y Guillermo del Toro.

Adentrarse en el universo de los filmes calificados como serie B es aventurarse en una extraña jungla en donde las pésimas actuaciones, los efectos especiales, las historias absurdas y títulos extravagantes que bordean los lindes del surrealismo son los elementos invariables. Muchas de estas películas siguen un patrón preestablecido por lo que son blancos fáciles de la parodia. En 1996, Wes Craven presenta al público Scream, un guión de Kevin Williamson en la que se hacía mofa de los clichés de las películas de terror, entre ellas algunas escritas por el propio Craven como Pesadilla en la calle del infierno. Dos años más tarde, otro libreto de Williamson, Aulas peligrosas, dirigida por Robert Rodríguez, usaría las cintas sobre invasiones extraterrestres como materia prima. La cinta contó con las actuaciones de Salma Hayek, Elijah Wood, Josh Hartnett y Famke Janssen.

Andrew Borntreger, creador del sitio en Internet www.badmovies.org, opina sobre la aceptación que tienen estas cintas entre muchas personas: “La razón por la que la que la gente va al cine es para entretenerse. Así que, mientras disfrutas de las extrañas ideas, te burlas de los estúpidos diálogos o tratas de no reírte de la nave especial colgada de un hilo estas cintas tienen mucho que ofrecer”.

En su sitio de Internet, Borntreger tiene una de las listas más completas de los principales ejemplos del género; títulos como Terror en Pueblo Pequeño, cinta de vaqueros protagonizadas por enanos, hasta la ya citada Braindead, de Peter Jackson, se encuentran junto a las irreales Mujeres caníbales de la selva de aguacate de la muerte y Santa Claus conquista a los marcianos. “El cine es divertido”, dice Borntreger, “debido a que es un despliegue de imaginación y talento. Es por eso que amo tanto al cine como la literatura: los autores muestran sus creaciones como diciendo ‘mira lo que imaginé’”. El sargento del ejercito estadounidense, padre de dos hijos, relata a través de una entrevista realizada por correo electrónico su interés por el séptimo arte: “Debo confesar que todo empezó en la sala de la casa de mis abuelos. Tú podías encontrarme ahí los sábados viendo películas de monstruos. Los filmes de monstruos eran mis favoritos y los de Godzilla eran probablemente los mejores”. Cuenta que años más tarde su madre tomó un empleo en uno de los primeros lugares de alquiler de películas de su ciudad natal y que por las noches le llevaba las cintas que nadie rentaba por ser consideradas raras o malas. “Disfruté de películas sobre jabalís gigantes de Australia, arañas extraterrestres que infectaban personas en España y sobre adolescentes que accidentalmente provocaban que zombis abandonaran los cementerios”.

En 1996, Tim Burton estrenó Marcianos al ataque, cuya estética fue extraída directamente de las obras de Ed Wood y Jack Arnold. Destrozada por la crítica y rechazada por el público, la cinta de Burton recibió duras reseñas a pesar de sus grandes aciertos. Para muchas personas el extraordinario reparto —conformado por Jack Nicholson, Glenn Close, Pierce Brosnan, Annette Bening, Danny DeVito y Natalie Portman, entre muchos otros actores de renombre— fue un gran desperdicio. Dos años antes, el realizador estadounidense había llevado a la pantalla Ed Wood, excelente película sobre el llamado “peor director de la historia” y con un similar recibimiento.


En palabras de Andrew Borntreger: “Pienso que muchas películas están siendo realizadas de forma intencional semejantes a las divertidas películas de ciencia ficción y terror”. […] “La gente debería seguir la fórmula que ha funcionado en el cine desde un principio: llevar a cabo una idea lo mejor que se pueda con el personal el equipo y los efectos que se cuentan”.

En pocas palabras, la creatividad por sobre todas las cosas, concepto ampliamente conocido por Peter Jackson, Guillermo del Toro y otros talentosos directores contemporáneos.

Periódico Por esto! 11 de enero del 2007

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