sábado, 3 de febrero de 2007

EL LABERINTO DEL FAUNO

Para Laura, Camila, Maya, Jesús,
Arturo y Juan José




La obra del cineasta mexicano Guillermo del Toro (Guadalajara, Jalisco, 1964) se ha caracterizado desde su inicio —marcado por Cronos, su primer largometraje— por ser oscura, impactante, original, pero sobre todo por estar cargada de un sentido muy humano, con personajes marginales envueltos en situaciones tan fantásticas como violentas. Su más reciente trabajo fílmico, El laberinto del fauno, no es ajeno a estos elementos.

Situada en la España de Francisco Franco en el año de 1944, la historia tiene como protagonista a Ofelia (Ivana Baquero), una niña que se muda junto a su madre al campamento militar donde se encuentra su padrastro, el capitán Vidal (Sergi López), encargado de sofocar a los grupos guerrilleros ocultos en la zona. A su llegada, la pequeña descubre cerca del viejo molino que sirve de cuartel un antiguo laberinto donde más tarde hallará a un ser sobrenatural que la guiará en una serie de peligrosas pruebas.

De forma paralela, Del Toro narra la historia de Mercedes (Maribel Verdú), mujer encargada de la cocina, al servicio del oficial franquista, y cuya circunstancia rivaliza en pantalla con la extraordinaria aventura que Ofelia emprende.


Así como El espinazo del diablo (2001) es más que una historia de fantasmas y Cronos (1993) es más que una de vampiros, El laberinto del fauno trasciende el cuento de hadas para convertirse en una cinta sobre la libertad, la familia y el fin de la niñez. Por un lado, el personaje de Maribel Verdú se ve obligada a ocultar su simpatía por los opositores al régimen, la cual va más allá de una inclinación ideológica, mientras que Ofelia calla sus creencias en hadas y pociones mágicas que entran en pugna constante con el brutal mundo adulto en el que la pequeña está inmersa.


En El laberinto del fauno, diálogos e imágenes se conjugan de tal manera que Del Toro crea instantes memorables llenos de verdadera poesía. Experto en la creación y empleo de efectos visuales, el director y guionista jalisciense continúa ofreciendo seres atractivos y grotescos a un tiempo, al igual que paisajes imaginativos y deslumbrantes. Una mezcla de mitos, leyendas y la magia del maquillaje, la película centra sus mayores logros técnicos en el histrión estadounidense Doug Jones, quien tiene a su cargo dos papeles en el filme, siendo el asombroso fauno uno de ellos.

En lo concerniente al trabajo actoral, este es excelente, sobresaliendo sin lugar a dudas el de Maribel Verdú como la valiente y bondadosa Mercedes, y el desempeño de Sergi López como el sádico Vidal. Mención aparte merece la joven Ivana Baquero, de escasos doce años, por su impecable interpretación de la heroína de este oscuro cuento contemporáneo.

Creativo e inteligente, Guillermo del Toro deja en claro con esta película que se puede hacer un cine de calidad y con una identidad propia, lejos de los convencionalismos de Hollywood y de los clichés de los filmes mexicanos de los últimos años. De nueva cuenta una gran cinta de su parte.
Periódico Por esto! 17 de noviembre del 2006

1 comentario:

Ricardo Vigueras dijo...

Comparto tu opiniòn sobre la mayorìa de las películas. Buena prosa.

Nos seguimos leyendo.
Un saludote.

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